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Otro año más, seguimos hablando de precariedad, falta de equiparación laboral, falta de corresponsabilidad en el trabajo doméstico y en el cuidado de la familia, graves episodios de violencia contra las mujeres…

Y pese a ello, puede decirse que España ha avanzado en materia de igualdad en estas últimas décadas. Así, la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres lleva ya más de diez años en vigor, con la intención precisamente de otorgar protección a los derechos de las personas, acabar con la discriminación y luchar por la igualdad de género.

Pero a día de hoy no podemos aún hablar de que se hayan conseguido alcanzar los objetivos que persigue esta Ley, ya que siguen ocurriendo graves desigualdades laborales, económicas, domésticas, institucionales… pese a que las reclamaciones de las mujeres, y la de los hombres que las acompañan, son cada vez más rotundas y masivas.

Este año, con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo, la ONU nos recuerda que hombres y mujeres no somos tratados iguales y que debemos reflexionar sobre ello. Esta llamada a la reflexión nos debe servir a todos y todas para tomar conciencia de los avances conseguidos pero, sobre todo, para ver a qué distancia se sitúa la meta que aún no hemos alcanzado.

Esta reflexión no es solo una contemplación de la situación de discriminación en la que se encuentran las mujeres, por el mero hecho de serlo: en los salarios, en el acceso y mantenimiento del empleo, en la responsabilidad muchas veces exclusiva de los cuidados no remunerados o de las tareas del hogar. Sino que es una llamada a la acción y a la construcción del futuro de nuestra sociedad.

SATSE se une un año más, a las mujeres, y a los hombres que las acompañan, poniéndonos en frente de recortes en derechos y en los que sufren los sistemas sanitarios y socio-sanitarios, y trabajando en la construcción de un futuro donde se creen las oportunidades para el desempeño de la igualdad en derechos y condiciones de vida que nos merecemos todas y todos.

Por ello, desde el Sindicato de Enfermería trabajamos en temas tan importantes para las mujeres, en especial de enfermeras y fisioterapeutas que, además de compartir la misma realidad que sus compañeros, se enfrentan a muchos otros problemas. Luchar por una imagen no sexualizada de nuestra profesión, por la protección de las profesionales embarazadas y por la seguridad y salud en el trabajo, además de por acabar con la violencia de género, son entre otras demandas continuas de nuestra organización durante todo el año.

Sabemos que es la hora de acelerar esos cambios que ya han comenzado, exigiéndolos y materializándolos a través de políticas que pongan el foco en la educación, en la sanidad, en el acceso a los servicios públicos, en la protección de la maternidad, en la corresponsabilidad y en la erradicación de toda forma de violencia contra las mujeres.

Y esto solamente lo podremos conseguir como sociedad a través de esa reflexión de la que no podemos permanecer distantes ni indiferentes ni hombres y mujeres. Pero además, los frutos de esta reflexión deben transmitirse a través de las empresas, las organizaciones y las instituciones, permeabilizando todas las esferas: laborales, sociales, familiares, culturales…

Porque después de la reflexión, tenemos el reto de superar las desigualdades. Y de este modo poder desarrollar una sociedad que cuente con todos y con todas.