Seleccionar página

La necesidad de priorizar la prevención que evite o, al menos, disminuya las infecciones hospitalarias ha centrado el debate de las II Jornadas Científicas Vesismin Health, “Claves para liderar el cambio en la Prevención de Infecciones”, celebradas recientemente. Según se ha puesto de manifiesto en el encuentro, la reducción de infecciones y reingresos se ha demostrado en numerosos estudios tras aplicar metódicamente pequeñas medidas como el uso de clorhexidina (antibacteriano tópico), toallitas desinfectantes o lavado de manos durante todo el trato hospitalario.

“Debemos considerar la infección nosocomial un evento adverso y es necesario aplicar medidas de prevención para que no ocurra”, señaló en su intervención María Jesús Pérez-Granda, enfermera del Departamento de Microbiología y Enfermedades Infecciosas en el H.G.U. Gregorio Marañón de Madrid. La ponente hizo hincapié en ese cambio de cultura necesario para evitar el contagio bacteriano, medidas sencillas que lo reducen de manera importante. El examen de coste y eficacia de las mejoras aplicadas lo corroboran, según señalaba.

Por su parte, el profesor de Microbiología Farmacéutica de la Universidad de Cardiff, Jean-Yves Maillard, incidió en la presencia de biofilms (comunidades de microorganismos) en cañerías de agua, dispositivos médicos y en superficies hospitalarias. Con la ayuda de los biofilms secos, las bacterias vegetativas pueden prolongar su supervivencia en las superficies y, cuando forman parte de ellos, son difícilmente detectadas y se muestran mucho más resistentes a ser eliminadas por la limpieza o neutralizadas por los desinfectantes.

Incluso las salpicaduras de agua en lavabos como fuente de infecciones fue objeto de una de las ponencias, a cargo de Martin Kiernan, asesor del Advisory Committee on Antimicrobial Resistance and Health-Associated Infection (ARHAI).

De reprocesar las sondas intracavitarias y su relevancia en la salud femenina habló la editora jefa del The Australasian Journal of Ultrasound in Medicine (AJUM), Jocelyne Basseal, quien criticó que la  alta presión asistencial en los hospitales actuales pone en jaque la capacidad para llevar a cabo un reprocesamiento higiénico de sondas y transductores en las condiciones deseables. Ello es especialmente delicado, tal y como destacó, en lo referente a las sondas intra-cavitarias que, debiendo ser objeto de Desinfección de Alto Nivel, reciben con frecuencia tratamientos negligentes, a pesar de los riesgos evidentes, en particular en cuanto a salud de la mujer.

Magda Campins, jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Universitari Vall d’Hebron,  puso el acento en la necesidad de implementar métodos eficientes para una Desinfección de Alto Nivel en las sondas transvaginales, en el in situ en el servicio de Ginecología y Obstetricia, y de incidir en la formación técnica y concienciación del personal implicado.

Por su parte, Deverick Anderson, profesor titular de la División de Enfermedades Infecciosas y el Departamento de Medicina de la Universidad de Duke, de Carolina del Norte (EEUU), se centró en la transmisión nosocomial de multi-resistentes y desinfección terminal automatizada, de la mano de los estudios TransFER y BETR. Con estos estudios se demuestra que los microorganismos se transfieren del paciente al entorno y viceversa, lo que hace necesario completar la limpieza y desinfección manual con una desinfección no-touch para asegurar el alcance de todas las superficies de riesgo, según señalo. A continuación, se realizó un taller práctico en el que se dio a conocer el innovador sistema de desinfección UV-360, uno de los productos de desinfección no-touch más utilizados en Estados Unidos, para mostrar su facilidad de uso a los asistentes. Se trata de una lámpara que destruye las bacterias con rayos ultravioleta.

Útiles sanitarios y su uso

El director científico de Vesismin Health, Eladio Gómez,  destacó el uso de cuñas como diana de atención especial y lanzó las preguntas que todo centro sanitario debería hacerse: ¿Lo estamos desinfectando todo? ¿Quién lo hace? ¿Cómo lo hace? ¿En cuánto tiempo lo hace? Cuestiones que interpelan a profesionales sanitarios, direcciones hospitalarias y a responsables políticos que tienen en sus manos priorizar la prevención en sus programas.

En su opinión, “las bacterias se organizan mejor que nosotros. Por lo que es necesario un cambio de paradigma. Para vencer a esos microorganismos no podemos seguir haciendo todo como lo hacíamos. Y la formación no basta. Hay que implementar las nuevas rutinas de mejora, con líderes y gestores al frente de su correcta aplicación”.