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El rol del profesional enfermero es trascendental en la prevención precoz de los síntomas que surgieren la presencia de un síntoma del tracto urinario inferior (STUI). En este aspecto, “la identificación temprana de aquellos factores de riesgo que una persona puede tener es lo que nos debe alertar y anticipar nuestra futura intervención, favorecer su abordaje y prevenir complicaciones. Esta labor debiera desarrollarse en cualquier nivel asistencial de salud”, explica Manuel Bernal, de la Asociación Española de Enfermería Urológica. En su opinión, es en Atención Primaria donde habría que articular actuaciones que detecten con más facilidad la presencia de STUI.

Una vez que se detectan, se debería contar con mecanismos articulados y homogéneos que iniciaran el adecuado abordaje en estos pacientes, poniendo en conocimiento de su equipo de Atención Primaria los STUI detectados, con la finalidad de dirigir el proceso de manera precoz e iniciar las intervenciones/derivaciones pertinentes en cada caso.

 Coordinación

 A la hora de hablar de la coordinación entre el equipo de AP y el de especializada, el especialista indica que en su centro la coordinación se mantiene a través de la historia digital única del paciente y los instrumentos contenidos en ella, tales como el informe de continuidad de cuidados, y en el que figuran las atenciones recibidas en los distintos niveles asistenciales por cada uno de los profesionales responsables de la valoración y seguimiento de STUI.

Desde su punto de vista, existen brechas importantes que hay que disminuir en una coordinación que resulta deficiente en aras de un mayor cuidado y calidad de vida en estas personas con STUI.

Por eso, se podría mejorar tomando conciencia del impacto negativo que provocan los STUI sobre la calidad de vida de las personas que lo padecen y fomentando la creación de equipos multidisciplinares de interniveles que homogeneicen la atención de estas personas y aumenten la seguridad clínica en el seguimiento de los STUI.

Enfermería tiene un contacto directo con los pacientes, “lo que supone un espacio idóneo para iniciar una relación terapéutica que le haga obtener mayor autocontrol de los STUI, así como favorecer la adherencia y cumplimiento del régimen terapéutico propuesto, con la finalidad de alcanzar los objetivos propuestos y mejorar su autonomía hacia un mayor nivel de calidad de vida”.