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El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha trasladado a organizaciones sindicales de toda Europa la necesidad de contar en España con una ley estatal que acabe con el grave problema que suponen las agresiones que sufren los profesionales sanitarios, especialmente las enfermeras y enfermeros. Esta demanda ha tenido lugar en el marco del seminario “Violencia en el trabajo: protegiendo a nuestros afiliados como trabajadores y víctimas”, organizado por la Confederación Europea de Sindicatos Independientes (CESI).

En el encuentro SATSE ha puesto sobre la mesa que, pese a haberse logrado en los últimos años algunos avances en la lucha contra las agresiones, como la generalización de protocolos de actuación y apoyo al profesional agredido, la modificación del Código Penal para considerar al profesional sanitario como autoridad pública o la creación de la figura del Interlocutor Policial Sanitario, los casos de agresiones siguen produciéndose e, incluso, han ido a más.

Según los últimos datos oficiales con los que cuenta el Sindicato, cada día se producen en España en torno a 55 agresiones físicas y verbales a los profesionales de enfermería, lo que supone unas 20.000 agresiones al año. Unos datos muy por debajo de la realidad que se vive en los centros, ya que únicamente se denuncian un 11 por ciento de las agresiones sufridas, según se señala en un comunicado.

Ante esta realidad, el Sindicato de Enfermería expuso a sus colegas europeos que ha reclamado al gobierno central y a los de las comunidades autónomas que hagan suyo un proyecto de ley contra las agresiones en el ámbito sanitario que elaboró hace meses la organización sindical, y lo hagan realidad para proteger a todos los profesionales sanitarios.

Esta propuesta normativa contempla, entre otras medidas, la elaboración de un plan de prevención contra la violencia en el ámbito sanitario en cada servicio de salud autonómico, así como en cada empresa o centro de trabajo, que incluya las medidas en cada caso a implantar para prevenir y evitar o disminuir el riesgo del personal sanitario de sufrir agresiones.