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El Consejo General de Enfermería ha organizado una jornada titulada “Enfermería y estrategias de vacunación frente a la enfermería meningocócica y neumocócica”, en la que cerca de 300 enfermeras han podido conocer de primera mano las nuevas estrategias para fomentar la protección de la población ante el virus meningocócico y neumocócico, que pueden acarrear importantes daños en la salud humana.

César Tolosa, magistrado de la sala tercera del Tribunal Supremo, señalaba, al inicio de la jornada, que “el personal sanitario no debe convertirse en un factor de riesgo dentro del sistema sanitario”, por ello, en su opinión, “debería existir obligación de vacunación a los trabajadores de la Sanidad”.

En cuanto a los aspectos legales den la vacunación de menores, comentó que el derecho de los menores a su salud ha de estar por encima “del derecho de sus padres a tomar decisiones equivocadas”. En este sentido puntualizaba que “el personal sanitario sólo puede vacunar a un menor sin el consentimiento de sus padres en una situación: en caso de urgencia. Si es urgente la vacunación, el personal sanitario puede vacunar en contra de su decisión sin imputación penal o administrativa, si no es urgente puede solicitar la intervención judicial”.

Por su parte, el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, ha destacado que “que cuanto más incidamos en los aspectos preventivos, menos acciones se deberían tener que llevar a cabo en el resto de las situaciones clínicas. Por tanto, las enfermeras, como el resto de los profesionales sanitarios, debemos estar convencidos de la necesidad de fortalecer estas áreas de prevención, entre las que se encuentra la prevención de aquellas enfermedades que pueden llegar a ser incluso erradicadas a través de las vacunas”.

Ante las reticencias crecientes de algunos colectivos sobre lo innecesario o incluso peligroso que conlleva la inmunización, el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, Ángel Gil de Miguel, ha querido resaltar que “todas las vacunas se someten a ensayos clínicos muy rigurosos y se controlan sus efectos adversos que, según el caso, ocurren en una de cada cien mil o millón de personas, una incidencia mucho menor que un paracetamol o cualquier otro fármaco. Las vacunas sólo suponen un 1,2 por ciento del total del gasto farmacéutico y un 0,2 del gasto sanitario. Y como hemos visto en esta jornada previenen muertes”.

Así, en lo que respecta a la prevención de la enfermedad meningocócica y el papel de las enfermeras, Jesús Ruiz Contreras, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid ha manifestado que “no hay ningún colectivo sanitario que haya contribuido más a las altas coberturas vacunales que tenemos que la enfermería. En sus manos está que sigamos a la cabeza en coberturas vacunales en Europa y en todo el mundo”.

Con respecto a los datos epidemiológicos, ha comentado que, aunque el mayor número de casos sigue correspondiendo al serogrupo B, desde 2014 se observa un repunte de los casos de meningitis producidos por los serotipos C, W e Y, llegando a suponer alrededor del 40% de los casos. Además, ha destacado “un dato, que no debe darse aún como definitivo, y es que incluso en menores de 12 meses los casos también están aumentando, de 1 a 5 casos en un año, también de estos serotipos. Algo que debería ser un síntoma de alerta en nuestro país”, ha destacado.

Desde la Consejería de Sanidad de Castilla y León, ya en 2014 se inició un cambio en las pautas de vacunación, sustituyendo la vacuna de los 12 meses y en la adolescencia por la tetravalente para los serogrupos A, C, W e Y. Como ha recordado Mabel Bueno, enfermera del Consultorio Auxiliar Juan Llorens de Valencia, en marzo de este año el Ministerio de Sanidad ya decidió incluir la vacuna tetravalente en el calendario vacunal único sustituyendo la vacuna de los 12 años del meningococo C, por la tetravalente, con una recomendación de rescate de los adolescentes de 17 y 18 años. Algo que ya han empezado a realizar comunidades autónomas como Madrid.

Sin embargo, esta pauta de vacunación es criticada por la Asociación Española de Pediatría, por obviar a los menores de 12 meses. Como señala Bueno, “la Asociación Española de Pediatría sigue recomendando que se cambie la vacuna de los 12 meses por la ACWY”. Algo en lo que coinciden tanto el jefe de servicio de Pediatría del 12 de Octubre como esta enfermera. Como señalaba Jesús Ruiz, “en otros países de nuestro entorno se ha demostrado que la protección de grupo frente a W falla y, por eso, hay que apostar por la vacunación directa de la tetravalente”, también de los menores de 12 meses.

Bueno asegura que, “las enfermeras somos las valedoras principales de la vacunación, desde nuestra función docente, informando de las vacunas, desde la función administrativa, con el registro del acto vacunal, desde la función asistencial, administrando la vacuna y desde nuestra función investigadora, comunicando los efectos adversos”. Por todo ello, “somos el agente de salud principal que va a cerrar el círculo de transmisión de la meningitis”.

Durante su exposición, Almudena Santano, directora de Enfermería del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, ha destacado que la meningitis “es una enfermedad tiempo-dependiente, que ocasiona graves secuelas”. Así, ha recordado el caso de una paciente, en 2003, cuando trabajaba como enfermera en la UCI de un hospital madrileño. “En apenas 24 horas la paciente, con sepsis meningocócica desarrolló una gangrena en las cuatro extremidades y no quería vivir sin brazos ni piernas. Hubo mucho debate interno en la unidad, aunque era mayor de edad también se preguntó a los padres, pero la paciente no quería vivir con la amputación de sus cuatro miembros. Tras 29 días, se hizo limitación del esfuerzo terapéutico y la paciente falleció”.

Los ponentes de la mesa redonda sobre la enfermedad neumocócica han recalcado la importancia de la vacunación en el paciente mayor con unos datos demoledores, sobre todo pasados los 75 años, que ha expuesto Isabel Jimeno, responsable del Grupo de Vacunas de Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). “La incidencia de la neumonía neumocócica aumenta con la edad y con la presencia de patologías crónicas de base, como puede ser la diabetes, la EPOC o las cardiopatías crónicas.  Cuando el paciente tiene una infección por neumococo y dos patologías más se convierte en un paciente de alto riesgo. La patología de base en el adulto aumenta el riesgo de hospitalización por enfermería neumocócica. Este riesgo es cinco veces mayor cuando el paciente tiene una enfermedad respiratoria crónica, es 13 veces superior si el paciente presenta una dolencia cardíaca, tiene 4 veces más riesgo para un diabético o se multiplica por 55 respecto al paciente sano cuando el afectado toma inmunosupresores. Si hay comorbilidades, la posibilidad de hospitalización por neumonía neumocócica se multiplica por 73”, explica Jiménez.

“Frente a esto, lo que podemos hacer es vacunar a nuestros mayores, prevenir esas muertes, hospitalizaciones y complicaciones. Pero cuando un adulto no quiere vacunarse de neumonía se le insiste menos que a un niño. Hagamos lo mismo. La vacuna conjugada está recomendada por las principales sociedades científicas internacionales. El beneficio para los pacientes es claro. La mitad de los casos de neumonía neumocócica que requieren hospitalización se reducirían a la mitad. Hay argumentos de sobra, pero hay que exponérselos al paciente”, añade.

Sonia López Palacios, directora asistencial del Área Centro de la Consejería de Sanidad de Madrid,  por su parte, ha manifestado que “la desinformación es el mayor factor de riesgo para la salud. Los profesionales debemos tomar una la actitud positiva y dejar a un lado la crítica no constructiva. La vacunación es una medida preventiva indispensable y el rechazo de la vacunación representa un reto para las enfermeras y el resto de profesionales sanitarios en los próximos años. Las enfermeras tienen los conocimientos, la capacidad de liderazgo, la fiabilidad, pero necesita desarrollar sus competencias en el campo asistencial, formativo y de gestión. Son los profesionales de referencia en este campo”.

Arturo González Sánchez, enfermero del Centro de Salud El Soto, y Lucía Carbonell, enfermera especialista en Pediatría, del centro Parque Coimbra, ambos en Móstoles (Madrid), han explicado distintas estrategias puestas en marcha recientemente con el fin de fomentar las tasas de vacunación. “La actitud del profesional sanitario es clave para incrementar tasas de vacunación. Algunos estudios demuestran cómo aumentan la captación”, explican.

Por su parte, Raquel Montero San Millán, responsable de Centros de la DA Noroeste de la Gerencia Asistencial de Atención Primaria de la Consejería de Sanidad de Madrid, ha comentado, entre otros enfoques, las precauciones para vacunar con seguridad y evitar errores que pasan por registrar e informar efectos secundarios. También se debe saber actuar ante una improbable reacción adversa y, por esa misma razón, el acto de vacunación debe tener siempre lugar en un centro sanitario”.