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El abordaje de los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) por parte de enfermería debe hacerse desde el nivel asistencial de Atención Primaria creando unos vínculos profesionales enfermera-paciente en un entorno de confianza, confidencialidad, respeto y prudencia para que la mujer se sienta cómoda en preguntar sobre sus dudas en comportamientos de salud.

Mª Teresa Guillermo Alonso, enfermera asistencial de la Unidad de Hospitalización de Urología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, señala que esta relación puede extrapolarse al ámbito hospitalario, cuando la mujer acude por problemas urinarios instaurados, realizando una buena acogida del paciente a este nuevo entorno mediante la valoración de enfermería al ingreso, antes mencionada.

Según la especialista, durante el ingreso, la enfermera debe intentar resolver todos aquellos problemas de salud o diagnósticos enfermeros derivados de esa primera valoración mediante educación al paciente, junto con la administración del tratamiento médico pautado. Si esto no fuera posible, el informe de continuidad de cuidados debe reflejar todos aquellos aspectos de salud que no se han conseguido solucionar y derivar al paciente al primer nivel de asistencia, a Atención Primaria. “Es imprescindible la colaboración entre la Atención Primaria y especializada para un correcto abordaje”, detalla.

Culturalmente, el tracto urinario ha sido, tanto para el hombre como para la mujer, una zona del cuerpo de la que no se ha hablado abiertamente. Se ha ocultado. Ha sido un tema tabú, vergonzoso e impúdico… Por eso, cuesta que los pacientes hablen abiertamente de sus preocupaciones y dudas con respecto a problemas subyacentes.

Por todo esto, el papel de la enfermera es primordial y necesario. “El rol de la enfermería ha pasado de ser uno puramente asistencial a tener una labor de prevención de la salud, fomentando el autocuidado y la autonomía desde un abordaje multidisciplinar”.

Para hacer esta labor, cuentan con herramientas como el desarrollo competencial, la educación sanitaria y la comunicación con el paciente.sí, ante la sospecha de una paciente con STUI, un buen diagnóstico permite que el tratamiento sea dirigido hacia los síntomas que realmente preocupan al paciente y a la resolución de sus necesidades reales. La enfermera debe establecer unos objetivos específicos consistentes en fomentar, en el paciente y su familia, la adherencia al tratamiento con la finalidad de mejorar la calidad de vida alterada por los STUI. También es importante que la enfermera conozca las expectativas del paciente haciéndole partícipe de las decisiones terapéuticas. “Es necesario ofrecerles un cuestionario de calidad de vida y un diario miccional de tres días”.

Para ello, se debería impulsar a los profesionales sanitarios a tener un papel más activo y participativo con los pacientes, así como potenciar la educación de los mismos. “Es necesario el desarrollo de una planificación de cuidados individualizada y centrada en la persona”, indica Mª Teresa Guillermo Alonso.