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La Asociación Española de Enfermería de Salud Mental (AEESME), la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia (ACEB) y la Comisión de Salud Mental del Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB) han celebrado conjuntamente la III Jornada de Enfermería de Salud Mental de Bizkaia, que se ha desarrollado recientemente en la sede del Colegio, en Bilbao.

La inauguración corrió a cargo del doctor Francisco Megías, presidente de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental; Inmaculada Moro, subdirectora de Enfermería del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza; Baltasar Gómez Galán, presidenta de la ACEB y coordinador de la sección colegial de Salud Mental; e Ignacio González, secretario general del Colegio de Enfermería de Bizkaia. Esther Vivanco, supervisora de la Unidad de Hospitalización Infanto-Juvenil y Hospital de Día de la de la Organización Sanitaria Integrada Bilbao-Basurto, tuvo también un papel destacado en la organización de la cita científica, junto a Ainhoa Egaña, de la Comisión de Salud Mental del CEB.

La doctora enfermera Marisol Díaz, máster en Violencia de Género, abordó el papel de la enfermería en este problema. Presentó en la Jornada la ‘Guía de actuación para profesionales de la salud ante la violencia de género y las agresiones sexuales en Euskadi’, de la que es coautora.

En este sentido, refiriéndose a los planes de cuidados de enfermería en mujeres que sufren violencia de género indicó que “se establecen como plan de intervención y seguimiento en un modelo que es un proceso dinámico en donde las enfermeras o enfermeros necesitan conocer las necesidades de las mujeres según las diferentes etapas por las que éstas pasan. Desde este modelo pueden entender mejor los comportamientos de las mujeres y adecuar los diagnósticos de enfermería según las etapas”.

Marisol Díaz recordó que “las decisiones son de la mujer y no de la persona que la atiende, siendo aquella la principal responsable en la toma de decisiones, dejando a un lado el paternalismo. Al ver a las mujeres solo como víctimas se ignoran sus fortalezas y recursos y se excluyen sus expectativas”.

Asimismo, el proceso de cambio de comportamiento “es a menudo cíclico”. Las mujeres “progresan y recaen entre las distintas etapas antes de alcanzar exitosamente la etapa de mantenimiento”. Es necesario adaptar las intervenciones sanitarias a las etapas, evitando “patologizar” a las mujeres. “La preparación para el cambio de comportamiento es un proceso por etapas, no un suceso único. Este modelo ayuda a comprender el comportamiento de la mujer y, por ello, permite acompañar y apoyar a las mujeres sin empujar en una dirección que no quieran ir o para la que no estén preparadas”, declaró.

Por su parte, el psiquiatra José Antonio de la Rica, coordinador Sociosanitario de Euskadi y coordinador de Salud Mental del departamento de Salud del Gobierno vasco, participó en la jornada presentando el documento que recoge la ‘Estrategia de prevención del suicidio en Euskadi’.  “Entre los objetivos de la Estrategia se encuentran la reducción de la incidencia, es decir, las personas que cometen o hacen una tentativa de suicidio; la reducción de la prevalencia; y la reducción de la estigmatización”. En este último punto, destacó que “el suicidio es un problema oculto, del que no se habla, y es necesario sacarlo a la luz porque es un problema de salud pública; el número de personas que cometen suicidio es mayor al de homicidios, víctimas de tráfico y de violencia de género juntas”.

La Estrategia de prevención del suicidio en Euskadi “está orientada a la prevención de la conducta suicida mediante la vigilancia epidemiológica, la prevención activa en los puntos ‘calientes’ de la comisión de actos suicidas, la buena coordinación, las intervenciones de primera actuación y, además, en la intervención y posvención”.

En cuanto a los profesionales de enfermería, “por su rol, son una de las figuras referentes en esta estrategia, sobre todo, en la detección de señales de alerta y en la actuación en referencia a esas señales”.

El presidente de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental, el doctor Francisco Megías, declaró que “es muy importante que las enfermeras de salud mental participen en los programas de violencia entre iguales en el entorno escolar. Es un fenómeno que está en alza y es conveniente que, dentro de los equipos que trabajan en esta área, por el perfil tridimensional que tiene la enfermera al ocuparse de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales, se les reconozca su gran utilidad para las intervenciones ante esta realidad”.

Para el presidente de la AEESME, “el suicidio es un gran problema de salud pública, está en aumento y desde los escalones más inmediatos de atención a la salud, como es la atención primaria y conjuntamente con la atención especializada en salud mental, habría que tratar de seguir avanzando en el desarrollo de actuaciones que contribuyan a frenar este fenómeno. Para ello hay que tener un contacto muy directo con las personas, con las familias, con los grupos sociales y con los cuidadores, para poder abordar de la mejor manera posible la prevención del suicidio”.

Para Inmaculada Moro, subdirectora de Enfermería del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, “el potencial de la enfermería de Salud Mental es enorme. Ha de trascender el ámbito estricto de la salud mental y aportar su conocimiento para la mejora de los cuidados, de manera global. De este modo se podrá colocar en una mejor situación para abordar de una manera más eficaz los importantes retos que tiene nuestra sociedad, como la violencia de género, la prevención del suicidio, el acoso escolar y la atención a las poblaciones más vulnerables, entre otros aspectos”.

Según dijo, “solamente desde el trabajo colaborativo conseguiremos el objetivo de mejorar la salud de la población a través de los cuidados”. También destacó el papel de la iniciativa Nursing Now Euskadi, en la que también está representada la enfermería de salud mental, dentro del grupo motor.

Por su parte, la también enfermera especialista en Salud Mental, Ana María Fernández Cagigas, indicó, “la enfermedad mental existe y está en la infancia. Es necesario prevenirla y trabajarla para que no se desarrolle y ese trabajo ha de realizarse desde la propia etapa infantil, de una manera coordinada entre todos los profesionales que pueden estar junto al menor y, con especial atención en la escuela, que es el lugar donde los alumnos pasan la mayor parte del tiempo”.

Beatriz Merayo, enfermera especialista en Salud Mental de la Organización Sanitaria Integrada Bilbao-Basurto, declaró que “el bullying no solamente es un suceso que ocurre entre los chavales; ellos están obviamente implicados pero el entorno escolar, con los profesores, el entorno familiar, con los padres y el entorno asistencial, con todos los agentes que trabajamos en este campo, hemos de estar igualmente implicados, porque las consecuencias del acoso escolar son totalmente negativas y pueden tener un resultado muy grave, como tentativas de suicidio, por ejemplo. Por todo ello, es necesario redoblar de manera inmediata los esfuerzos conjuntos ante esta realidad”.

Por último, Lander Madaria, enfermero especialista en Salud Mental de la Organización Sanitaria Integrada Bilbao-Basurto, expuso los conflictos generados ante la exposición pública en redes sociales. Entre las principales conclusiones de la charla se pudo destacar que “ha cambiado el paradigma relacional. Los pacientes no son sólo su presencia física en la consulta, sino todo lo que comunican a través de las redes sociales. Una persona con una manía, por ejemplo, no actúa igual en Internet que una persona con una depresión; y esto de alguna manera nos puede dar también herramientas para poder entender mejor su situación”.

También habló de las conductas violentas y machistas “que se presentan en la sociedad habitualmente y que se adaptan a las redes sociales sin ningún problema”. Y, por último, destacó “la interrelación entre conductas de dependencia y el ejercicio de la conducta o la violencia machista, que se refleja en diversos estudios, y que responde a ese perfil de esas personas que pueden ser más impulsivas, más violentas y que también pueden tener más vulnerabilidad a la hora de desarrollar una dependencia”.