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La Global Nurses United (GNU), organismo que engloba a una treintena de organizaciones que representan los intereses de millones de enfermeras en todo el mundo, ha remitido una carta al director general de la Organización Mundial de la Salud en la que solicitan que se mejore la protección de los profesionales ante el coronavirus. Y es que considera que la recomendación de la OMS de que solo se usen medidas de prevención en lo que respecta a la transmisión del virus por gotas y contacto con los pacientes no es suficiente y puede poner en peligro a los  profesionales sanitarios. Se pide que se  mejore y fortalezca la ‘Guía provisional sobre prevención y control de infecciones’ para proteger a las enfermeras, enfermeros y otros profesionales sanitarios que atiendan a pacientes con el coronavirus 2019-nCov.

En dicha, firmada por los presidentes de organizaciones y sindicatos de enfermeras y enfermeros de todo el mundo, entre ellos, el de SATSE, Manuel Cascos, la Global Nurses United advierte que esta guía se “queda corta”. Desde la GNU se pide a la OMS que reclame que se implementen medidas de aislamiento aéreo del virus, además de por contacto y gotas. Se trata de utilizar unas mascarillas especiales que no dejan pasar micropartículas muy pequeñas, además de protección ocular, guantes y batas impermeables y de manga larga.  “La guía provisional de la OMS descuida el principio de precaución, que establece que no debemos esperar hasta saber con certeza que algo es perjudicial antes de tomar medidas para proteger la salud de la gente.  Este es un nuevo virus cuya vía de transmisión es desconocida”, añade la Global Nurses United.

En la carta también se recuerda que, al menos catorce profesionales sanitarios han sido infectados con el coronavirus en China, y se insiste en que la OMS debe pedir explícitamente a las administraciones y empresas privadas sanitarias que  comuniquen de manera clara y transparente a los profesionales sanitarios sobre los casos del virus y su posible exposición en el ejercicio de su trabajo.

“Los profesionales sanitarios tienen el derecho fundamental a realizar su labor en un lugar de trabajo seguro y saludable. Es inaceptable que un empleador oculte información a los empleados sobre su posible o conocida exposición a cualquier peligro, incluido el 2019-nCoV”, concluye.