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Más de 230.000 trabajadores sanitarios han contraído la enfermedad y más de 600 enfermeras han muerto ya a causa del COVID-19, según un análisis del Consejo Internacional de Enfermeros (CIE) basado en los datos de las asociaciones nacionales de Enfermería, las cifras oficiales y los informes de los medios de comunicación en algunos países.

Ante estas cifras, el CIE ha vuelto a pedir a los gobiernos que registren el número de infecciones y muertes entre el personal sanitario y que tomen las medidas necesarias para proteger a los enfermeros de COVID-19. “En todo el mundo no existe un registro sistemático y estandarizado del número de enfermeros y profesionales sanitarios que han contraído la enfermedad o han muerto a causa de ella”, denuncian en un comunicado.

“Desde hace semanas venimos pidiendo que se recojan datos sobre infecciones y muertes entre las enfermeras. Necesitamos una base de datos central de datos fiables, normalizados y comparables sobre todas las infecciones, períodos de cuarentena y muertes que están directa o indirectamente relacionadas con el COVID-19. Los países necesitan mecanismos claros de notificación y vigilancia, y también deben incluir los incidentes de violencia psicológica, sexual y física contra los trabajadores de la salud”, argumenta el CEO del CIE, Howard Catton.

El análisis del ICN muestra que en promedio el 7 por ciento de todos los casos de COVID-19 en todo el mundo se encuentran entre los trabajadores sanitarios. Si se extrapola la cifra del 7 por ciento del CIE para cubrir todos los países del mundo, significa que alrededor de 450.000 de los más de seis millones de casos del mundo podrían estar entre los sanitarios.

La proporción de personas infectadas que son profesionales de la salud varía ampliamente entre los países. Sin embargo, muchos países no están registrando estos datos, lo que hace que las comparaciones internacionales significativas sean “extremadamente difíciles”, puntualiza el CIE.