Un estudio llevado a cabo por el Consejo General de Enfermería (CGE) ha estimado cuál es el déficit actual de profesionales de Enfermería. Para ello ha planteado un escenario pesimista de evolución de la pandemia de COVID-19. En ese caso, España requeriría de entre 11.900 y 13.426 enfermeros más en las unidades de cuidados intensivos (UCI). En concreto, para poder dar respuesta a una posible ocupación del cien por cien de las camas disponibles. Todo ello en el supuesto de cumplir el ratio recomendado de dos enfermeros por paciente COVID-19.

La investigación también refleja que en un panorama intermedio. Este sería el de un 60 por ciento de ocupación de las camas UCI. Para ello se requerirían entre 7.600 y 9.166 enfermeros para poder atender a los pacientes. Si la pandemia evolucionara mejor de lo previsto, con una ocupación de camas de un 30 por ciento, se necesitarían entre 4.500 y 6.000, según refleja el estudio.

El estudio también refleja cuál sería la situación por Comunidades Autónomas. En el peor de los escenarios, la región que más profesionales enfermeros tendría que contratar sería Cataluña, con 3.445. Esta estaría seguida muy de cerca por Madrid (3.337). Andalucía se sitúa en tercer lugar (1.193). Mientras, le siguen Comunidad Valenciana (999), Castilla y León (754), País Vasco (598), Castilla-La Mancha (540) y Galicia (515).

Pese a estas estimaciones, la realidad es que el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado no contemple un “suficiente presupuesto” para contratar un número de profesionales suficiente.

Enfermeros y medicamentos peligrosos

La situación de los enfermeros no solo es negativa por la carga de trabajo, también por las condiciones en las que lo realizan.  En este sentido, el Sindicato de Enfermería (Satse) ha denunciado que los enfermeros siguen usando y manipulando más de 200 medicamentos peligrosos. Todo ello a pesar de que “está constatado por distintos estudios que aquellos profesionales que manejan este tipo de fármacos sufren graves riesgos para su salud”. Entre los mismos estaría el riesgo a poder desarrollar algún tipo de cáncer o, en caso de embarazo, malformaciones fetales o abortos.

Se estima que en Europa hay más de 12,7 millones de profesionales sanitarios potencialmente expuestos a medicamentos peligrosos. De los mismos, 7,3 millones son enfermeros, según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA). Además, recogen que la exposición laboral a estos medicamentos ha provocado 1.467 muertes de profesionales.