El 35 por ciento de pacientes COVID-19 no recupera su nivel de salud anterior al contagio. Y el 20 por ciento de los diagnosticados presenta síntomas de la infección cuatro semanas después del diagnóstico. A partir de estos datos, procedentes de diversos estudios, la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC), sociedad federada de la semFYC, ha creado un grupo de trabajo formado por profesionales de Atención Primaria. El objetivo de este grupo ha sido editar la Guía de Práctica Clínica de Manifestaciones Persistentes de la COVID-19.

También hay representación de especialistas en Medicina Interna, enfermedades autoinmunes, infecciones y Epidemiología. Asimismo, forman parte de este grupo especialistas en Matemáticas y Estadística. También han colaborado profesionales de Enfermería, rehabilitación, Psicología y Psiquiatría. Asimismo, se ha tenido en cuenta la perspectiva de los pacientes afectados.

Según semFYC, la persistencia de los síntomas depende de diversas causas. Por una parte, la viremia persistente a causa de una respuesta de anticuerpos débil o ausente, recaídas o reinfecciones, reacciones in amatorias y otras reacciones inmunes, pérdida de forma física o estrés postraumático.

Médicos de Atención Primaria

“Este problema atañe de manera directa a los facultativos de Atención Primaria. Son quienes van a ver y tratar todas estas manifestaciones persistentes”, han informado desde la sociedad científica que preside Salvador Tranche.

Por tanto, el documento se ha elaborado “con un enfoque pragmático basado en los pocos estudios publicados sobre SARS-CoV-2, editoriales y opiniones de expertos, notas de prensa y la experiencia clínica de los autores”. La guía presenta las principales manifestaciones de COVID-19 persistente, así como el protocolo de atención integral a este tipo de pacientes. De hecho, la publicación incluye una completa tabla de evaluación integral del paciente con sospecha de COVID-19 persistente, teniendo en cuenta que las exploraciones derivadas de cada síntoma no son obligatorias, sino que su realización depende de la valoración médica individualizada.

También ha analizado el protocolo específico orientado a cada síntoma, su frecuencia y características; lo que debe recogerse para la historia clínica; las exploraciones recomendadas; el proceso diagnóstico; y un algoritmo para cada manifestación persistente. Las principales son fatiga, dolores articulares, dolores musculares, dolor torácico, tos, disnea, anosmia/disgeusia, cefalea y síntomas digestivos.