Los autores han observado una disminución significativa en el número total y la diversidad de bacterias intestinales en ratones adultos alimentados con una dieta poco saludable cuando eran jóvenes. Theodore Garland, uno de los investigadores, ha analizado las conclusiones del estudio. “Hicimos la investigación con ratones, pero observamos que el efecto es equivalente a que los niños sigan una dieta occidental, alta en grasas y azúcar. Hemos visto que su microbioma intestinal todavía se ve afectado hasta seis años después de la pubertad”.

Modificar el microbioma intestinal

Los investigadores han seleccionado un grupo de ratones, de los que una mitad se ha alimentado con una dieta equilibrada, y la otra mitad, con una dieta menos saludable. El primer grupo de animales, además, tenía una rueda para practicar ejercicio. Después de tres semanas de mantener este tipo de dietas, todos los ratones pasaron a una alimentación estándar, sin practicar ejercicio.

Theodore Garland, especialista en Fisiología Evolutiva, ha analizado los impactos en el microbioma de los ratones. En concreto, su equipo ha examinado la diversidad y abundancia de bacterias en los animales a las 14 semanas. Entre las principales conclusiones, los expertos han destacado que la cantidad de bacterias como Muribaculum intestinale se redujo significativamente en el grupo de la dieta menos saludable. Además, han indicado que las bacterias intestinales son sensibles a la cantidad de ejercicio que practican los ratones.

Los animales alimentados con una dieta más saludable y que giraban en la rueda tenían más cantidad de bacterias Muribaculum intestinale. Asimismo, otro tipo de bacteria también ha aumentado después de cinco semanas de entrenamiento en la rueda.

Efectos duraderos

Los resultados de esta investigación, según los autores del estudio, “constituyen uno de los primeros informes de que la dieta juvenil tiene efectos duraderos en el microbioma adulto”. Asimismo, han encontrado “efectos interactivos de la dieta con la exposición al ejercicio en las primeras etapas de la vida y una dependencia de estos efectos sobre los antecedentes genéticos”.

En general, los investigadores han señalado que la dieta occidental durante la infancia tiene efectos más duraderos en el microbioma que el ejercicio en los primeros años de vida. En cualquier caso, los expertos de la Universidad de California han expresado la necesidad de realizar más investigaciones para ampliar el conocimiento en este ámbito.