“El agotamiento vital se refiere a fatiga excesiva, sentimientos de desmoralización y aumento de la irritabilidad –precisa el autor del estudio, el doctor Dmitriy Panov, del Instituto de Citología y Genética, Novosibirsk, de la Federación Rusa–. Se cree que es una respuesta a problemas intratables en la vida de las personas, particularmente cuando no pueden adaptarse a la exposición prolongada a factores de estrés psicológico”.

En general, dos tercios (67%) de los hombres tenían agotamiento vital (15% tenían un nivel alto y 52% tenían un nivel moderado) mientras que el 33% no se vieron afectados. Casi tres cuartas partes (74%) de los hombres con presión arterial alta tenían agotamiento vital: alto en el 58% y moderado en el 16%.

El riesgo de un ataque cardíaco relacionado con el agotamiento fue 2,2 veces mayor en aquellos con educación primaria en comparación con los hombres con un título universitario. Los hombres de mediana edad se vieron más afectados que los hombres más jóvenes: en comparación con los de 24 a 34 años, el riesgo de un ataque cardíaco relacionado con el agotamiento fue 3,8 veces mayor en los de 45 a 54 años y 5,9 veces mayor en los de 55-64 años.

Influencia del estado civil

Con respecto a la influencia del estado civil en la relación entre el agotamiento y el ataque cardíaco, el doctor Panov explica que “vivir solo indica menos apoyo social, lo que sabemos por nuestros estudios anteriores es un factor de riesgo independiente de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular”.

Señala que los hallazgos indican un patrón por el cual la desventaja social se relaciona con el agotamiento vital, que se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. “La relación del agotamiento con los eventos cardiovasculares amenazantes debe tenerse en cuenta al evaluar el riesgo”, apostilla.

El doctor Panov concluye que “los esfuerzos para mejorar el bienestar y reducir el estrés en el hogar y en el trabajo pueden ayudar a reducir el agotamiento vital. La participación en grupos comunitarios es una forma de aumentar el apoyo social y ser menos vulnerable al estrés. Junto con un estilo de vida saludable, estas medidas deberían ser beneficiosas para la salud del corazón”, asegura.