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Las mujeres tienen una alta vulnerabilidad a sufrir trastornos mentales en los periodos de grandes cambios hormonales. Durante el embarazo si la mujer sufre una patología mental, esta vulnerabilidad se puede ver aumentada, especialmente en el caso de pacientes con trastorno bipolar.

El trastorno bipolar es considerado una enfermedad prevalente e implica siempre pérdida de la calidad de vida de los pacientes. La patología se da en todas las edades, aunque el pico diagnóstico se encuentra entre los 15 y los 25 años. Los casos que debutan más temprano están más asociados a factores genéticos. La detección a estas edades conlleva la administración temprana de psicofármacos a mujeres en edad fértil, y algunos de ellos conllevan serios riesgos para la salud reproductiva de la mujer.

Además, la enfermedad está asociada con altos costes económicos ya que requiere de tratamiento para toda la vida, y esto a la vez facilita que haya un importante porcentaje de abandonos con el peligro que supone de recaída. Por esta razón, es considerada una patología de difícil control, y aún más en pacientes embarazadas, dado que las mujeres diagnosticadas con TB son consideradas como un grupo de alto riesgo de sufrir recaídas en el periodo de posparto.

De hecho, según datos epidemiológicos de la Organización Mundial de la Salud, un 2.4% de la población sufrirá a lo largo de su vida un trastorno bipolar.

“Sabemos que el tratamiento del trastorno bipolar incluye psicofármacos que ponen en riesgo el estado del bebé, tanto en el embarazo como en la lactancia materna. Los cambios fisiológicos durante el embarazo y la lactancia condicionan la absorción, la transferencia, la excreción y el metabolismo de los psicofármacos. Por lo tanto, tenemos que sopesar siempre el riesgo de que el tratamiento supone tanto para el bebé como el riesgo de recaídas de la madre”, explica la enfermera del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Tarragona (CODITA), María José Pastor. “Es por eso entiendo que el diseño de una intervención en pacientes con TB, que deseen quedarse embarazadas o ya lo estén, es vital para evitar o controlar las recaídas tanto en fases maníacas como depresivas”, concluye.

 Un protocolo estandarizado

El protocolo de atención estandarizada quiere controlar el desarrollo y tratamiento del trastorno bipolar en mujeres que planifiquen un embarazo, estén embarazadas o acaben de dar a luz.

La enfermera de consultas externas de psiquiatría será la encargada de ejecutar este protocolo donde se realizarán consultas periódicas en las que la enfermera valorará a la paciente mediante una entrevista, una exploración, observación y los cuestionarios específicos.

“El protocolo de atención a la mujer con trastorno bipolar que desea la planificación de un embarazo, está en estado de gestación o en el puerperio, es un recurso de vital importancia para estandarizar los cuidados enfermeros. Se trata de una herramienta clara y sencilla de utilizar, que puede ser extrapolada a cualquier centro que disponga de servicio de enfermera psiquiátrica o de gestora de casos de enfermería”, explica María José Pastor. De hecho, “debido a la alta complejidad que supone la fusión de un embarazo con un trastorno mental grave, disponer de un recurso específico ayudará a ganar seguridad a los profesionales sanitarios que quieran proporcionar cuidados en este ámbito” concluye.