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Con motivo de la celebración del primer Workshop Enfermería en Fertilidad, con la participación de Gedeon Richter, las profesionales de Enfermería asistentes tuvieron la oportunidad de poner en común la labor que desarrolla la Unidad de Enfermería en el proceso de reproducción asistida (RA). Asimismo, compartieron sus vivencias del proceso, junto a las pacientes, tras la llegada de la COVID-19.

La enfermera de la clínica de reproducción asistida IVI Madrid, Concha Cristóbal, ha destacado que “a pesar de la llegada de la COVID-19, el número de ciclos durante estos meses ha sido muy alto”, ya que “el deseo por ser madre no se frena por una pandemia”.

En este sentido, han explicado que hay mujeres que han seguido con su tratamiento porque el deseo sigue ahí y se adaptaron a lo que se pedía. “No sé si ha habido una restructuración en la escala de valores, de las prioridades en la vida, pero es como si no hubiera habido problema”, ha señalado Cristóbal. “Algunas pacientes siguieron con el tratamiento y otras pararon el proceso donde pensaron que podía pararse. Ha habido una buena información general por parte del Ministerio de Sanidad y las sociedades científicas”, ha añadido.

Además, las enfermeras presentes en el evento virtual han insistido en que el personal de Enfermería ha sufrido los cambios igual que las pacientes. Los especialistas en reproducción asistida han tenido que tomar todas las medidas que han ido surgiendo en el tiempo, aumentar la seguridad en la paciente y en ellas mismas, cambiar las agendas para tener tiempos de limpieza y seguir las recomendaciones de las sociedades científicas.

Implicación de la Unidad de Enfermería

Según el Registro Nacional de Actividad de la Sociedad Española de Fertilidad, en España, los tratamientos de reproducción asistida (RA) han aumentado un 28% en los últimos cinco años. Además, la tasa de niñas y niños nacidos por RA se sitúa por encima del 9%.

En este proceso, el papel de la Unidad de Enfermería es esencial, se encargan de enseñar el autoadiestramiento para administrarse la medicación e intentar disminuir toda la ansiedad que genera un tratamiento de estas características y, por tanto, del apoyo emocional que necesitan las pacientes y de traducir todo aquello que les explica el ginecólogo. Es importante que los tratamientos a administrar sean sencillos, fáciles de entender y los dispositivos, que en algunos casos se utilicen, no lleven a error. Y este año, a pesar de la llegada del COVID-19, esa ayuda ha continuado de manera online y han tenido que adaptarse a ello.

La enfermera y especialista en reproducción asistida del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Reyes Velázquez, ha explicado que “estas pacientes, cuando empiezan su tratamiento, son pacientes que vienen con una gran carga emocional, han sufrido muchísimo y, de hecho, los psicólogos siempre cuentan que, teniendo en cuenta los estudios que se han hecho, es equiparable el sufrimiento que tiene una mujer oncológica con el de una paciente de reproducción asistida”.

Las mujeres que acuden a consulta llegan con miedo y suelen pensar que no lograrán su objetivo, que fallará o que al final no van a poder tener hijos. “La ley dice que para hacer un tratamiento de reproducción asistida hay que estar en las mejores condiciones físicas y psíquicas. Por desgracia, emocionalmente a veces a las parejas y, sobre todo, las mujeres no están en las mejores condiciones”, ha recalcado la enfermera Velázquez. En este sentido, Velázquez ha querido destacar que “no estamos hablando de un tratamiento, estamos hablando de un proyecto de vida. Es el proyecto de vida de una pareja”.

En el encuentro digital, las especialistas han coincidido en que el tratamiento requiere un proceso físico y psíquico. “Nosotros como personal de enfermería cuando hablamos de medicación siempre tenemos que utilizar un lenguaje sencillo, tenemos que intentar satisfacer las necesidades de información que tengan las pacientes, fijarnos mucho en el lenguaje no verbal y nos tenemos que ayudar mucho de las ayudas audiovisuales. Es muy importante asegurarnos siempre de la comprensión antes de salir de la consulta y que la paciente se vaya satisfecha”, concluye Velázquez.