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El Consejo de Enfermería de Castilla y León ha manifestado en un comunicado su total “desacuerdo con la actual organización de la detección de infección por COVID-19 mediante test de antígenos por las unidades móviles a personas con síntomas y pacientes con positivo en farmacia para su confirmación, que están siendo realizados por profesionales que no están cualificados y autorizados para ello”.

La Junta de Castilla y León decidió adjudicar a tres empresas la realización de dichos test, según señala el Consejo, “al parecer porque no encontraban otra opción”. Tal y como señalan, nadie de la institución autonómica se puso en contacto con el Consejo, ni con los Colegios Profesionales de Enfermería de las distintas provincias de la Comunidad, para que puedan ayudar a su realización.

En el comunicado señalan que “dichos test constituyen una técnica invasiva que debe ser encargada a los profesionales de Enfermería, ante los riesgos que conlleva una posible mala praxis en su realización, sin que ésta sea supervisada sanitariamente”. Asimismo, declaran que “no pueden entender ni admitir que una función que recae sobre los profesionales sanitarios cualificados sea realizada por personal de otras profesiones que no están preparados para ello”.

Por ello, están realizando las acciones oportunas para llevar a cabo una denuncia por intrusismo profesional. “Se firman convenios con empresas, pero esas empresas no garantizan que sean enfermeras quienes vayan a realizar este trabajo. Se debe exigir que el personal que se contrate sea profesionales sanitarios competentes porque no sólo es la determinación por el test, es también confirmación de positivos e indicaciones de las actuaciones que deben realizar que entra en el ámbito de educación sanitaria”, apuntan. Desde el Consejo de Enfermería de Castilla y León también indican que “podemos, incluso, llegar a dudar de la fiabilidad del resultado de dichos cribados masivos, dado que no sabemos si se han realizado con la praxis sanitaria necesaria para que sean del todo fiables”.

Desde que empezó la pandemia en marzo de 2020, la Enfermería ha demostrado más que con creces, su esfuerzo, su compromiso con la sociedad, su profesionalidad, el trabajo realizado y que sigue realizando, anteponiendo en todo momento el cuidado al paciente. Por ello, desde el Consejo manifiestan su incomprensión cuando, en vez de poner en marcha políticas para contratar a más profesionales sanitarios o para mejorar y facilitar los medios para desarrollar su labor, intentan “infravalorar” su trabajo con este tipo de acciones que pueden llegar a ser un obstáculo más que ayudar o servir de refuerzo.