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María García.- La mitad de los profesionales sanitarios presenta un cribado positivo de un trastorno mental, mientras que casi un 15% sufría un trastorno mental discapacitante durante la primera ola.

Estos son algunos de los datos que ha dejado el ‘Estudio MINDCOVID’  y que ha presentado su investigador principal, Jordi Alonso, director del programa de investigación en Epidemiología y Salud Pública en el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y subdirector científico del CIBER en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del ISCIII.

El Estudio MINDCOVID ha sido financiado por el Fondo COVID del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y coordinado desde el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Biomédicas (IMIM). Su objetivo es investigar la influencia de la pandemia la COVID-19 en la salud mental de los pacientes, la población general y los profesionales sanitarios.

En concreto, el proyecto se inició con la idea de “estimar la participación y persistencia de los trastornos mentales, investigar los factores de riesgo individuales y poblacionales, e identificar las necesidades de salud mental y su cobertura”, ha señalado Jordi Alonso.

9.000 sanitarios participaron

En total, y a lo largo de estos dos años, el proyecto ha analizado datos de unos 9.000 profesionales sanitarios. También de más de 2.500 pacientes con COVID-19 y sus contactos, y 3.500 personas como muestra de la población general.

Para todos ellos se tuvieron en cuenta determinantes sociales, como la edad, el género o la situación socioeconómica; las vulnerabilidades clínicas, como las condiciones físicas o mentales preexistentes; factores de estrés pandémicos, como la exposición o infección al virus, las restricciones de movimiento y las dificultades económicas; y el resultado negativo para la salud mental. En este último apartado, midieron la ansiedad, el miedo por la infección, el duelo complicado o la depresión, entre otros.

De esta forma, comprobaron que, en el personal sanitario, un 28,1 por ciento de los participantes presentaban un nivel de síntomas de depresión compatibles con un episodio de depresión mayor. En menor medida vieron otros tres trastornos: el trastorno de ansiedad generalizada (22,5); ataques de pánico (24%) y trastorno de estrés postraumático (22%). En menor medida (6,2%), abuso de sustancias.

En total, 45,7 por ciento de los profesionales sanitarios encuestados padecían algunos de estos problemas en la primera ola. Además, “el 14,5 por ciento de esta población presentaba criterios de trastorno y discapacidad importante”, ha asegurado. 

Factores de riesgo

A la hora de estudiar los factores de riesgo para tener algún trastorno discapacitante, encontraron que era más prevalente en las personas con problemas mentales preexistentes, las personas hospitalizadas con COVID-19 y las mujeres sanitarias jóvenes. También afectaba el tener un contacto muy frecuente con pacientes COVID-19.

Los autores destacan la importancia de garantizar el acceso a los servicios sanitarios relacionados con la salud mental, también en momentos de posible sobrecarga del sistema.