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Con una media de 652 enfermeras por cada 100.000 habitantes, España ocupa el sexto lugar por la cola en la Unión Europea, donde la media se sitúa en 827. Por debajo de nuestro país sólo están Eslovaquia, Italia, Hungría, Bulgaria, Grecia y Letonia. A nivel estatal, entre las comunidades autónomas, solo Navarra supera la media europea. Le siguen País Vasco, Melilla y Castilla y León. Con los peores datos se encuentran Murcia, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Estas son algunas de las cifras que ha compartido el Consejo General de Enfermería (CGE) para alertar de la amenaza que existe en el sistema sanitario español y la necesidad de contratar 95.000 enfermeras más.

Efectos del déficit de enfermeras

El CGE ha reiterado su compromiso con la ciudadanía y con la supervivencia del sistema sanitario público, universal y gratuito. “Un sistema amenazado por la falta de casi 100.000 enfermeras sólo para igualarnos a la media europea, lejos de los países con cuyos sistemas sanitarios decimos tener de referencia. Sin las enfermeras y enfermeros que España necesita, resulta imposible dar respuesta al envejecimiento de la población y al incremento de las enfermedades crónicas que requieren cuidados específicos”, señala la organización a través de su nota de prensa.

El presidente del CGE, Florentino Pérez Raya, destaca que la organización “defiende sin fisuras un sistema sanitario público fuerte, que requiere de los profesionales necesarios y no sólo médicos como se dice −que también, por supuesto−, sino que el déficit de enfermeras de nuestro país es alarmante y la situación afecta a casi todos los territorios”. Según apunta, las denuncias de la falta de enfermeras y la dejación de las Administraciones vienen desde hace décadas, lo que califica como un “mal endémico de nuestro país que han tolerado e ignorado muchos dirigentes desde hace demasiados años”.

Falta de reconocimiento

Pérez Raya hace un llamamiento a que la clase política aborde esta “urgencia vital” porque las consecuencias de la escasez de profesionales ya se reflejan en la calidad y la seguridad de los servicios. “Una consecuencia que no se debe tolerar. Y no se trata de una cuestión meramente cuantitativa. Las enfermeras españolas no tienen ni el reconocimiento, ni los derechos, ni las condiciones que merecen. La situación cada día es más crítica”.

Consecuencias demostrables

Carecer de unas plantillas suficientes de personal de Enfermería que pueda ofrecer una atención y cuidados de calidad a los pacientes y al conjunto de la ciudadanía, “conlleva una mayor probabilidad de riesgos, complicaciones, reingresos, efectos adversos, e incluso, fallecimientos, como constatan numerosos estudios científicos nacionales e internacionales publicados a lo largo de los últimos años”, añade el presidente del CGE.

Además, la proporción entre médicos y enfermeras en España difiere de los países de nuestro entorno. Mientras que en Europa, de media, hay un 70 % de enfermeras y un 30 % de médicos, en nuestro país hay solo un 60 % de enfermeras y un 40 % de médicos.

La organización manifiesta que si la falta de médicos es grave −en algunas especialidades, muy preocupante−, la carencia de enfermeras resulta dramática. Por ello, señalan que habría que “aumentar el número de profesionales que se gradúan cada año y frenar el éxodo al extranjero en busca de mejores condiciones profesionales y salariales de las que encuentran en España”.

Situación en la Comunidad de Madrid

En cuanto a los Puntos de Atención Continuada (PAC) de la Comunidad de Madrid, el CGE apoya la postura del Colegio de Enfermería de Madrid (CODEM) en defensa de los profesionales y la escasez de recursos, así como de unas condiciones mínimas para poder atender a la población.