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Con el objetivo de conocer cuál es la percepción de la vacunación del adulto en nuestro país y poner en marcha herramientas que contribuyan a mejorar la cobertura vacunal en este segmento de población, el Consejo General de Enfermería (CGE) y la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAC), han realizado una encuesta a cerca de 3.000 enfermeras.

Entre las principales conclusiones de este trabajo, destaca que una de cada cuatro asegura no poder acceder a los registros de vacunación, por lo que desconocen qué vacunas han recibido sus pacientes. Este problema se ha detectado, sobre todo, en el sector privado, hospitales y entre las enfermeras de residencias de mayores. En consecuencia, estas profesionales ven impedido ser más proactivas en la recomendación de las vacunas más adecuadas en cada caso.

En el caso de los mayores, así como de enfermos que acuden al hospital por problemas respiratorios, esto resulta especialmente importante, al tratarse de población vulnerable. Según el informe, aproximadamente, la mitad de las enfermeras que respondieron y trabajaban en estos ámbitos aseguraron no poder consultar la situación vacunal de su población.

En contraposición, quienes trabajan en la Atención Primaria pública se mostraron más satisfechas con respecto al acceso al registro, los medios y la disposición de un espacio adecuado para llevar a cabo la vacunación. Además, la satisfacción era más alta cuanto mayor era su experiencia en este campo.

Coordinación entre AP y entornos hospitalario y sociosanitario

Para el secretario general del CGE, Diego Ayuso, “debemos potenciar aún más la coordinación entre la Atención Primaria y los entornos hospitalario y sociosanitario. Es importante que las enfermeras conozcan la situación vacunal de la población a la que atienden para, en su caso, poder recomendar activamente las vacunas que corresponda. Hemos puesto en marcha esta encuesta precisamente con el objeto de conocer cuál es la percepción de nuestras enfermeras con respecto a la vacunación del adulto ya que, nos consta, tradicionalmente no se le ha dado la importancia que sí se le ha dado en la infancia. Mucha población adulta desconoce que más allá de la gripe y del coronavirus hay otras vacunas que pueden protegerles frente a enfermedades potencialmente muy graves y que pueden llegar a comprometer su vida. Las enfermeras hemos demostrado que somos capaces de liderar y desarrollar macrocampañas de vacunación con éxito, como se ha visto en la pandemia. Ahora, debemos ver en qué aspectos podemos seguir mejorando”.

Enfermedades potencialmente graves

El estudio también pone de manifiesto que una gran mayoría de las enfermeras es consciente de la gravedad de enfermedades potencialmente mortales que son prevenibles mediante la vacunación y de la importancia de inmunizar frente a ellas. Se trata de meningitis, neumonía, tétanos, gripe y herpes zóster. Esta elevada percepción del riesgo y su contacto estrecho con los pacientes pone de relieve el potencial de las enfermeras en la recomendación activa de vacunas.

Llama la atención, sin embargo, que analizando la percepción de la gravedad de la gripe y del herpes zóster, todavía haya más de un 17% y de un 25%, respectivamente, que no las consideran potencialmente graves o mortales. “De ahí que sea preciso impulsar la concienciación frente a ambas enfermedades y la recomendación activa de estas vacunas”, ha subrayado Guadalupe Fontán, enfermera del Instituto de Investigación del CGE.

Además, la percepción de la gravedad es ligeramente inferior, una vez más, entre las enfermeras de residencias de mayores y donde, por tanto, los riesgos asociados a estas enfermedades aumentan. En el caso de la gripe, 3 de cada 10 enfermeras que trabajaban en residencias no la asociaban con una enfermedad potencialmente grave y mortal. Respecto al herpes zóster 4 de cada 10 tenían la misma opinión.

Prescripción

La encuesta también ha preguntado si creen que deberían poder indicar y prescribir vacunas no financiadas, pero sí recomendadas. En este aspecto, tres de cada cuatro coinciden en que deberían poder asumir esta competencia que, por otro lado, subrayan desde el CGE y ANENVAC, contribuiría a mejorar la cobertura vacunal.

Vacunas y pandemia

Asimismo,  se ha preguntado por el impacto que ha tenido la pandemia con respecto a la percepción que la población tiene de las vacunas. Casi el 80 % ha respondido que el impacto ha sido positivo y dos de cada tres aseguran que la pandemia ha ayudado a mejorar las coberturas de vacunación del adulto, más allá de la vacunación frente al Covid-19.

Estas respuestas concuerdan con el incremento de las tasas de vacunación de la gripe en la campaña de 2021, cuando se registraron mejoras tanto en población crónica como embarazadas, mayores de 65 años e, incluso, entre los propios profesionales sanitarios.

A nivel general, casi un 95 % de las encuestadas ha estado de acuerdo en que la vacunación en la edad adulta es tan importante como en la infancia.

En esta misma línea, también afirman mayoritariamente, con un 92,5 %, la importancia de que los profesionales sanitarios tengan su calendario de inmunización actualizado siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y sociedades científicas.

Recomendación activa

Igualmente, enfermeras y enfermeros se ven a sí mismos como profesionales que deben recomendar activamente la vacunación (un 94,6 % de las encuestadas). Además, ocho de cada diez aseguran que la población ve a la enfermera como la profesional referente en todo lo que respecta a la vacunación.

Formación

Además, según esta encuesta, el compromiso de las enfermeras con la vacunación del adulto pasa también por su formación continua en este campo. Más del 90 % de las encuestadas reconocen que necesitan acceder a una formación actualizada y sólo la mitad cree que las herramientas de que disponen para ello son adecuadas.

Dentro de los ámbitos de trabajo, las que trabajan en la sanidad privada, en hospitales y en residencias echan en falta disponer de más medios de formación.

Ver estudio completo.