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El gasto dedicado a la Atención Primaria pasó de 199,98 euros por habitante al año en 2010 a 196,30 en 2016, lo que supone una reducción del 1,84 por ciento, según recoge el informe “Repercusiones de la crisis sobre la Atención Primaria. Evolución en las CCAA”, realizado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), con cifras del portal estadístico del Ministerio de Sanidad.

El trabajo también ha revisado el impacto que los recortes durante la crisis han tenido sobre los recursos humanos de la Atención Primaria, centrándose en 4 categorías profesionales: Medicina de Familia, Pediatría, Enfermería y personal administrativo. La FADSP alerta de que “la situación de enfermería es especialmente preocupante”. “En España, existe un déficit muy importante de estos profesionales. Mientras la densidad de profesionales media de enfermería/1000 habitantes es de 9 en la OCDE, en nuestro país es de 5,5. A la vez, mientras en la mayoría de los países la ratio de profesionales de enfermería/de medicina en AP es de 2 o 3, en España es de promedio de 0,87 y está por debajo de 1 en todas las CCAA, con excepción de Navarra”, exponen.

Entre 2010 y 2017, sin embargo, ha habido una ligera disminución de la población asignada por profesional de enfermería (-3,63 por ciento). A pesar de todo, es inferior al descenso de población, “lo que significa que ha habido una disminución del número total de estos profesionales en Atención Primaria”. El descenso ha sido casi generalizado (excepto en Asturias, Baleares, Cantabria y Madrid). “De nuevo, llama la atención el caso madrileño, donde se alcanza la peor posición de todo el país, nada menos que 469 más que el promedio, un 30,31 por ciento más, una situación intolerable”, valoran.

Desde la Federación, y volviendo a los datos de inversión, consideran que “la Atención Primaria en España continúa hoy en día infrafinanciada, con escaso personal sanitario, con demoras en las citas, insuficientes unidades de apoyo y principalmente es cuestionada por no ser capaz de consumar las necesidades básicas de salud que se requieren satisfacer frente a un sector privado cada vez más presente en la asistencia sanitaria de todos”, resumen desde FADSP como conclusiones de su documento, presentado este jueves en Madrid.

De acuerdo con sus datos, el gasto por habitante ha disminuido en ocho CCAA, y el máximo y el mínimo se ha reducido en 0,26 euros por habitante al año: en 2010, el máximo fue de 252,57 en Extremadura, y el mínimo de 141,84 en Madrid; en 2016 el máximo es de 254,17 en Cantabria y el mínimo, nuevamente, en Madrid (167,15).

Analizando la influencia del ‘color político’ sobre esta situación, recogen que en 2010, el 71,42 por ciento de las CCAA gobernadas por partidos de izquierdas se encontraban por encima de la media (el 25 por ciento de las gobernadas por el PP, solo o en coalición) en cuanto a porcentaje de gasto sanitario en Atención Primaria. En 2016, eran el 55,55 por ciento de las CCAA ‘de izquierdas’ (el 66,66 por ciento de las gobernadas por el PP), mientras que el gasto per cápita en 2010 estaban por encima de la media el 66,66 por ciento (55,5 por ciento en el caso del PP), y el mismo porcentaje en 2016 (66,66 por ciento del PP).

En porcentaje del gasto sanitario público sobre el PIB, la situación es similar: se ha pasado del 14,88 en 2010 al 13,67 en 2016. A FADSP le “llama la atención” la gran variabilidad de los porcentajes según las distintas CCAA: en 2010, entre el 18,41 por ciento de Baleares y el 12,74 por ciento de Murcia; en 2012, entre el 16,76 por ciento de Extremadura y el 10,52 por ciento de Cantabria; y en 2016, entre el 17,7 por ciento de Cantabria y el 11,64 por ciento de Madrid.

“Es decir, la diferencia entre la que más dedica y la que menos lo hace se ha incrementado en estos años, lo que evidentemente fomenta la desigualdad. Probablemente, esta desatención presupuestaria está en el origen de la precaria situación y el descontento vivido en todo el país en este nivel asistencial”, explican.