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Responsables de los ámbitos sanitario, policial y judicial han participado en el Hospital Regional de Málaga en un curso a personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que ha tenido como objetivo informar a sus profesionales de los recursos, medidas y protocolos existentes en los distintos sectores para hacer frente a las agresiones.

Este curso, que se está llevando a cabo en distintos centros hospitalarios de la comunidad autónoma, quiere dotar a los profesionales de las técnicas necesarias para poder afrontar las situaciones de agresión, procurando disuadir al agresor utilizando habilidades en comunicación, asertividad y manejo de emociones.

Para ello, se proporciona a los asistentes herramientas para reducir la tensión y se fomentarán sus habilidades para gestionar agresiones y reconocer posibles situaciones, según ha informado la Junta de Andalucía en un comunicado.

El delegado territorial de Salud y Familias, Carlos Bautista, ha reiterado que “es necesario que todos los profesionales que trabajan por la sanidad se sientan arropados frente a las agresiones, y que los agresores sepan que atacar a un profesional de la sanidad no sale gratis”.

Bautista ha insistido también en la importancia de la prevención y en la difusión del mensaje de “tolerancia cero a las agresiones”, para potenciar la concienciación de la población sobre el efecto que producen las agresiones a los profesionales.

Esta iniciativa forma parte de las medidas que está impulsando la Consejería de Salud y Familias para reducir las agresiones al personal de centros sanitarios. Entre estas medidas destaca el nuevo plan de prevención y atención al personal afectado, en cuyo diseño está trabajando ahora la Consejería de Salud y Familias junto con los propios profesionales, colegios oficiales, sindicatos, asociaciones de pacientes e interlocutores policiales.

El nuevo plan contempla la puesta en marcha de un programa especial de acompañamiento al trabajador agredido. En este sentido, se va a promover la habilitación de canales ágiles y rápidos para que la persona que sufre una agresión no esté sola momentos después que se produzca. Así, se ofrecerá apoyo desde el primer momento y se facilitará la realización de las acciones previstas.

Entre otras actuaciones, se facilitará atención psicológica durante el tiempo que sea necesario y, en todo momento, se acompañará al profesional agredido a recibir asistencia sanitaria. Otra de las medidas es la simplificación de la tramitación burocrática, de manera que se pueda simultanear la cumplimentación de los documentos para evitar que el profesional tenga que recordar repetidamente lo ocurrido.

Una novedad más es la adopción de medidas dirigidas a concienciar a los pacientes y usuarios con campañas informativas explicando cómo funciona el sistema sanitario público andaluz y qué puede o no puede hacer un profesional. Este desconocimiento lleva, en muchas ocasiones, a realizar exigencias que sobrepasan el ámbito de actuación del profesional. Y es que es fundamental que los ciudadanos tomen conciencia de que un problema nunca se resuelve con una agresión.

La formación a los profesionales cobra especial importancia y tendrá una doble vertiente. Por un lado, se llevarán a cabo talleres y actividades incluidas en los planes de formación de los centros en que los profesionales aprenderán a controlar situaciones conflictivas; por otro, recibirán formación sobre qué hacer cuando se produce una agresión.

Dentro de las líneas del nuevo plan se incluye igualmente un protocolo de actuación que se activa ante la notificación de una agresión y que conlleva la asesoría jurídica al pErsonal agredido por parte de los servicios jurídicos del SAS.