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Datos del estudio “La enfermería andaluza: Análisis de situación y principales demandas”, realizado por el Consejo Andaluz de Enfermería y el Instituto Análisis e Investigación, ponen de manifiesto que el 88,5 por ciento del personal de enfermería en Andalucía considera que la carga de trabajo ha empeorado considerablemente; el 72,1 por ciento que se ha degradado su retribución salarial; el 74,5 piensa que ha disminuido la estabilidad en el empleo; el 58,4 por ciento considera que el reconocimiento en los centros de trabajo ha ido a peor y el 56 que sus oportunidades de formación son inferiores.

El trabajo, que ha contado con la participación anónima de 3.005 enfermeras, ha respetado la representatividad porcentual de profesionales existente en cada provincia andaluza y ha contado con representación de enfermería asistencial y de directivos de toda índole dentro del sistema andaluz de salud.

En la presentación, Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo Andaluz de Enfermería (CAE), ha señalado que “este estudio pone de manifiesto que la enfermería andaluza se encuentra en una situación insostenible que llevamos arrastrando años”. En su intervención ha  asegurado que “es imprescindible que se adopten medidas inmediatas para subsanar esta situación; la Consejería de Sanidad no puede seguir pidiendo a la profesión sanitaria -que está sacando adelante la asistencia hospitalaria en Andalucía y en toda España- que mantenga las preocupantes condiciones que se han puesto de manifiesto en este estudio”.

Los datos ponen de manifiesto que la percepción de la evolución de la profesión en Andalucía es negativa en todos los ámbitos, excepto en la relación con los médicos. Asimismo, ha hecho especial hincapié en el empeoramiento manifiesto en los últimos años en lo respectivo a las condiciones salariales y carga de trabajo.

A peor: retribución, carga de trabajo y estabilidad en el empleo

Según los consultados, la carga de trabajo (sobrecarga asistencial) se ha agravado considerablemente en los últimos años; una inmensa mayoría (el 72,1 por ciento) también considera que las condiciones salariales y su retribución han ido a peor. El número de enfermeras con percepción negativa gana también en el resto de las variables encuestadas, así las enfermeras consideran que han ido a peor en: oportunidades de formación (56 por ciento); reconocimiento en los centros de trabajo (58,4 por ciento), y estabilidad en el empleo (74,5 por ciento).

En el resto de las variables analizadas, el porcentaje de satisfacción va disminuyendo y el número de profesionales satisfechos no llega ni a la mitad. Así, en el caso de la relación con los médicos sólo llega al 47,2 por ciento, aunque los profesionales consideran que, en los últimos años, ha mejorado. En cuanto a la satisfacción con la autonomía en su trabajo, esta es del 42,7 por ciento y de apenas el 36,5 por ciento en lo que respecta a los turnos de trabajo. Finalmente, “los resultados cambian radicalmente hasta arrojar cifras dramáticas en aspectos como el salario, donde el 62 por ciento cree que no ha mejorado en absoluto, las posibilidades de promoción (insatisfacción: 52 por ciento) y la estabilidad en el empleo (48,5 por ciento). La situación mejora un poco cuando las enfermeras valoran los turnos de trabajo (el 30,9 por ciento descontenta vs el 36,5 por ciento satisfecha); la autonomía a la hora de decidir sobre su labor asistencial (42,7 por ciento contenta vs 21,5 por ciento descontentas); la relación con sus jefes inmediatos (50,1 por ciento contenta vs 19,3 por ciento descontentas) o las competencias enfermeras (30,3 por ciento contentas vs 30,9 por ciento descontentas)”, según los datos incluidos en un comunicado.

Cabe señalar que las enfermeras que trabajan en hospitales han mostrado una menor satisfacción respecto a sus compañeras de otras áreas asistenciales, especialmente en lo que se refiere a la relación que tienen con los pacientes y sus familiares, así como en su autonomía profesional y en los turnos de trabajo.

De todos los aspectos incluidos en el estudio, las enfermeras sólo reconocen de forma masiva estar satisfechas o muy satisfechas en lo que respecta a su relación con los pacientes (73,6 por ciento); con las auxiliares de enfermería a su cargo (71,9 por ciento), con los familiares de sus pacientes (56,1 por ciento) y, en menor medida, con su jefe inmediato (50,01 por ciento).

Otra de las variables que valoran las enfermeras son los recursos disponibles para prestar su asistencia. En este aspecto, cabe señalar que el 41,7 por ciento no está nada satisfecho, mientras que el 39,1 por ciento hace una valoración regular y el 18,8 por ciento sí se muestra contento.

Adecuar ratio enfermera/paciente y garantizar acceso a puestos directivos

A la hora de poner sobre la mesa las principales reivindicaciones, los profesionales consultados destacan la adecuación de la ratio enfermera/paciente a la media española. En este sentido, no hay que olvidar que Andalucía, con 459 enfermeras por cada 100.000 habitantes, tiene un 21,5 por ciento menos de profesionales que la media de España y es la segunda peor Comunidad Autónoma del país (sólo por delante de Murcia con 430), muy lejos de las primeras que son Navarra, País Vasco y Castilla y León con 868, 754 y 689, respectivamente, tal y como se ha destacado.

Los encuestados también solicitan de forma masiva que la administración introduzca los mecanismos necesarios para garantizar que las enfermeras ocupen los puestos directivos específicos de su área de cuidados (8,23 sobre 10). Otra de las grandes preocupaciones es la necesidad de asegurar el marco legal de la práctica enfermera diaria.

Otras de las demandas prioritarias de las enfermeras andaluzas son la implantación de todas las especialidades de enfermería, la estabilización de las plantillas, la actualización de las retribuciones y mejorar la cobertura de los periodos vacacionales y otras situaciones de ausencia o permisos.