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La bronquiolitis es la principal causa de ingreso hospitalario en niños menores de 1 año, siendo el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) la causa más frecuente. Se estima que, de los 270.000 casos anuales de bronquiolitis por VRS, 100.000 corresponden a bebés o menores de 24 meses. El VRS es un patógeno de fácil contagio del que existen muestras durante todo el año en nuestro país, siendo entre octubre y marzo los meses con mayor índice epidémico. Por este motivo, dado el inicio de la estación epidémica, la compañía biofarmacéutica AbbVie organiza cada año una sesión formativa dirigida a personal de enfermería con el objetivo de realizar una revisión del abordaje de las infecciones respiratorias, como la bronquiolitis causada por VRS, en el paciente pediátrico y poner en valor el papel clave que juega el personal de enfermería en el cuidado de los afectados y sus familiares.

“La enfermería que trabaja en Unidades especiales tiene un papel muy importante en la profilaxis (prevención) frente a la infección por VRS, por ello recordar al inicio de la estación los síntomas principales de la enfermedad y las medidas de prevención a utilizar es muy conveniente”, explica la doctora Asunción de Pino-Vázquez, jefe de Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatología en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid. A este respecto, la doctora destaca que lo más importante “es extremar las medidas de higiene, sobre todo el lavado de manos, y adecuado aislamiento de los pacientes infectados. Por otro lado, el personal de enfermería tiene un contacto más estrecho con los padres y cuidadores y deben supervisar que estos realicen estas medidas de forma adecuada”.

“El personal de enfermería conocemos los síntomas y tratamiento, debemos estar pendientes de su monitorización para detectar y evitar complicaciones. Por ejemplo, en esta patología es muy importante el soporte ventilatorio, la hidratación y la monitorización y esa es labor de enfermería”, explica Mercedes Pérez Alfageme, supervisora de Pediatría del Hospital Virgen De la Concha de Zamora. Además, “la implicación del personal de enfermería es muy importante no sólo por la asistencia del niño hospitalizado sino también por la información a la familia y, principalmente, la prevención de la enfermedad”, añade.

En este sentido, destaca como una de las principales funciones de la enfermería pediátrica el apoyo educacional y el soporte emocional. “La labor de la enfermera pediátrica es un pilar fundamental que garantiza unos cuidados de calidad a los pacientes y ofrece atención emocional tanto al paciente como a su familia, favoreciendo la implicación de los padres en los cuidados, disminuyendo su ansiedad y atendiendo a sus necesidades. Con ello, garantizamos una mejor recuperación, mayor satisfacción y una menor repercusión emocional”, explica Consuelo Sánchez Maestro, enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales del Hospital Clínico de Valladolid.